Hernán Pérez se adaptó para ser indispensable



ANDRIW SÁNCHEZ RUIZ – EL NACIONAL

Si el naturalista Charles Darwin hubiese sido fanático del béisbol se habría maravillado con Hernán Pérez. Lo hubiera dibujado y clasificado; tal vez hasta puesto como ejemplo mental para ampliar de mejor manera sus conceptos de adaptación y evolución.  El pelotero venezolano representa todo lo que el biólogo observó en las especies de las Islas Galápagos en 1835: se acostumbra a las circunstancias y a los lugares con el fin de sobrevivir.

Como la mayoría de las veces que ocurre en la naturaleza, lo logró. Pérez, quien se presentó en el profesional como un campocorto, se ha transformado en una de las navajas suizas más eficientes y completas de las mayores.

En poco más de mes y medio de temporada, los Cerveceros de Milwaukee lo han utilizado de esta manera: 54.0 innings en el jardín izquierdo, 41.2 en el derecho, 31.1 en el central, 46.2 en la tercera base, 43.2 en el campocorto y 5.0 en la segunda. Además la campaña pasada defendió la inicial en 39.0 capítulos. Es decir, donde al manager Craig Counsell se le ocurra colocarlo, Pérez se adaptará y podrá vivir de eso.

“Él (Pérez) es solo un jugador de beisbol”, le comentó el piloto al reportero Tom Haudricourt, del Milwaukee Journal Sentinel, para tirar por el piso la bonita fantasía evolucionista. “Pero es un jugador de beisbol muy bueno. Su anticipación a lo que va a suceder es muy alta. Es capaz de ver lo que pasará y utiliza eso como ventaja. Tiene unos instintos muy buenos. Creo que no hay muchos tipos haciendo lo que él hace si se comienza como campocorto… Es algo muy raro. Y también hay que agregarle capacidad para dar jonrones y robar bases, como las 34 del año pasado”.

El polivalente jugador amaneció el domingo con un OPS (sumatoria del promedio de embasado y slugging) de .862, bastante bueno para un hombre que no sabe qué tipo de guante tendrá que utilizar cada día. Aunados, tenía cinco cuadrangulares, 16 carreras remolcadas y .277 de average.

Mientras que Counsell le da créditos a los instintos, Pérez enmarca el trabajo. En las prácticas se mueve por todo el terreno para calibrar y estudiar mejor las opciones para cuando llegue el momento importante. Eso se puede notar, al ver las rutas que toma para coger alguna línea en las praderas. Para Darwin ese sería el proceso de adaptación.

“Incluso cuando estaba alineado en el infield, voy a los jardines a tomar algunos elevados”, reconoció el aragüeño. “He tomado muchas pelotas de fly en las prácticas. Trato de leer la bola cuando sale del bate. Esa es la mejor manera de hacerlo”.

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