Venezolanos inspirados en el montículo



ANDRIW SÁNCHEZ RUIZ | EL NACIONAL | FOTO: ROCKIES DE COLORADO

No resulta imposible predecir el clima. De hecho, en Grandes Ligas se hace muy bien. Muchas veces antes de que caiga la primera gota de lluvia, la lona está lista para arropar el diamante. Son las bondades de un departamento meteorológico acertado. Pero no hay ningún profeta o pronosticador que pueda pegarle con precisión el beisbol… Si lo existiera tal vez todo sería muy aburrido.

Antes de la jornada de anoche, era imposible conocer cómo se desempeñaría Jhoulys Chacín, en el juego entre Padres de San Diego y Medias Blancas de Chicago, pero lo que era bien sabido es que tenía el peso de mantener el patrón de una semana en la que los abridores venezolanos parecen haber hallado alguna musa en los montículos.

Antonio Senzatela, Carlos Carrasco, Germán Márquez, Eduardo Rodríguez y Martín Pérez, los cinco brazos que antecedieron a Chacín, tuvieron actuaciones sólidas e incluso brillaron con bastante intensidad.

El dominio del puñado de criollos es visible en las cinco carreras limpias que permitieron en colectivo en 31.1 innings lanzados. La efectividad fue de 1.44, la envidia para la semana de cualquier rotación de MLB. Senzatela, Carrasco y Márquez ganaron sus respectivos encuentros.

El primero, as de los Indios de Cleveland, no les toleró carreras en 7.0 capítulos a los Azulejos de Toronto. A Senzatela, uno de los novatos atractivos de los Rockies de Colorado, los Cachorros de Chicago le pisaron la goma dos veces en 6.0 tramos; pero el que despuntó fue Márquez con su trabajo de 8.0 episodios, en los que flirteó con el no hitter y desembocaron en un blanqueo contra los oseznos.

Más allá de hablar de una utópica musa, el derecho de 22 años alabó el ambiente confortable que encuentra en el clubhouse de los rocosos. “Aquí hay una mezcla de jugadores experimentados y nosotros, los jóvenes. Los veteranos siempre están a la disposición de ayudarnos”, detalló Márquez a El Nacional, por teléfono. “Todos los coachs están a nuestra disposición, siempre pendiente, creo que tenemos una química bastante buena. La química de un equipo ganador”.

Pérez, uno de los brazos del puñado inspirado, ha curado en sus últimas dos salidas su tendencia al descontrol. En los 6.1 pasajes que trabajó el jueves dio dos pasaportes, eso lo ha entusiasmado y dado ambiciones de constancia.

“Me siento bastante bien”, le expresó al Dallas Moring News. “Mi brazo está bien. Sé que no tengo un buen récord en este momento (1-5), pero por allí viene. Si sigo sintiéndome como ahora, puedo ir a 200 innings y hacer mis 32 aperturas. Es mi objetivo en este momento. Quiero darle a mi equipo la oportunidad de ganar cada vez”.

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