2017: ¿Temporada de gloria Del ciclismo colombiano?



FREDDY GONZÁLEZ

Hace algunas semanas comenzó la temporada profesional de ciclismo en Europa, y apenas en el inicio de dicha campaña, el nombre de varias figuras colombianas han irrumpido con más fuerza que nunca, demostrando a punta de coraje y desparpajo,  que están listos y preparados para romper todos los parámetros históricos de victorias.

Y es que a cualquiera de las carreras que echemos el ojo por estos días, brilla con luz propia uno o varios corredores cafeteros. Basta con mirar la semana que acaba de concluir: Sergio Luis Henao, campeón de la Paris-Niza, Jarlinson Pantano, gregario de lujo del español Alberto Contador, subcampeón en la misma Paris-Niza, Nairo Quintana, virtual coronado de la Tirreno Adriático y Fernando Gaviria, ganador de una etapa en la misma Tirreno Adriático sobre el campeón del mundo Peter Sagan, sin duda que terminan siendo todos resultados más que impresionantes, sin atenuantes y  dignos de enmarcar.

 Sin embargo,  lo más sorprendente en esta revolución de triunfos en el aún muy joven calendario, es que a esta cuarteta de muchachos  se les deben sumar pedalistas como  Esteban Chávez, Rigoberto Urán, Darwin Atapuma, Julián Arredondo, además de algún otro que se me pueda escapar,   que también tomarán parte de esta campaña en el viejo continente y cuentan con la capacidad de ser protagonistas en cada una de las competencias  en las que se presenten.

Ahora bien, ¿será 2017 el año glorioso del ciclismo de ruta neogranadino?. Y, luego de haber visto los últimos años de desarrollo sostenido pienso que sí. En Colombia se ha venido trabajando extraordinariamente la disciplina, y creo firmemente que sobre todo en la figura de Chávez y Quintana, el pedalismo de esta nación puede  salir victoriosa en  dos de las tres grandes de Europa, incluso considero, que este pudiese ser el año del sueño amarillo que tiene entre ceja y ceja el llamado “Nairoman”. Y ya hablaré en otros artículos con más profundidad acerca de esto y sus reales opciones para conseguirlo, pero la verdad es que las piernas del nativo de Cómbita, Boyacá, están las herramientas necesarias para celebrar la victoria del Tour de Francia.

Por otro lado,  estamos claros que no es de gratis que el vecino país esté viviendo un presente deportivo tan dulce, es evidente que están trabajando para estar en la cúspide, y que son muchos años de ejecución de estrategias  y soporte a la disciplina para llegar donde están, principalmente enfocado, según lo que me han dicho algunos amigos que lo han vivido de cerca, bajo tres grandes rasgos: planificación desde el escalafón más alto de la estructura más baja, en donde se incluye la masificación,  apoyo considerable de la empresa tanto pública como privada, y obviamente, talento bien llevado de cada uno de estos muchachos en su camino para llegar al profesionalismo.

Y no vengo aquí a que comparemos nuestro ciclismo venezolano con el de Colombia, pero sí es necesario que introspectivamente, todos los que amamos y estamos vinculados a  esta disciplina, revisemos de estos tres rasgos, en cual se trabaja con seriedad en nuestro país, ¿Qué tanta planificación hay?, ¿Qué tanto apoyo de las instituciones públicas y privadas tiene existe y ¿Qué tanta talento y energía ponen nuestros atletas por sobresalir?, sin duda que las respuestas a estas interrogantes las responde cada quien desde su sitio de lectura,  pero si hay que estar claros que falta muchísimo esfuerzo mancomunado para aspirar a tener el deporte a pedal laureado que tanto soñamos.

Por ahora, sólo me queda felicitar a la fanaticada de Colombia y el conglomerado de  personas e instituciones que de una u otra manera han hecho  posible, a punta de trabajo,  que el país neogranadino se convierta en una  de las más grandes referencias a nivel mundial del ciclismo de ruta, y sobra decir, que ante la lamentable ausencia de los nuestros en Europa, tema que ya he tocado en más de una oportunidad y en el que obviamente volveré a ahondar en un futuro cercano,  la fuerza del pueblo ciclístico venezolano está con los ruteros cafeteros, que han trabajo corajudamente por estar ahí, y que en nombre de ellos mismos, su nación y toda Latinoamérica, vivirán, y sin temor a aventurarme lo digo, un año 2017 con los más grandes lauros deportivos de todos los tiempos.

 

 

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