Recuerdos de un amante furibundo del deporte a pedal



FREDDY GONZÁLEZ 

Es difícil en el deporte venezolano conseguir un palmarés tan grande como el que atesora Carlos “El Cacique” Maya, pero seguramente mucho más complicado es continuar teniendo la pasión tan grande que guarda este ex corredor merideño por el deporte de las bielas.

Confiesa el mismo Maya que consume ciclismo todo el año, y pese a que tras su retiro en 2010, nunca más volvió a montar bicicleta. Sí mantiene su pasión por el deporte que lo hizo grande,  y siempre que su tiempo se lo permite,  asiste con amor y entrega a todas las carreras del país en las que puede.

Hoy, y con el objetivo de presentar un artículo  más ameno y fuera de lo común, presento para ustedes una entrevista en exclusiva que hace poco me regalase el ahora director del Instituto del Deporte merideño, hablando un poco de todas esas vivencias que le dejó el deporte sobre dos ruedas que por más de 25 años practicó, ese que lo lleva a ser tres veces en olímpico en Barcelona 92, Atlanta 96 y Sídney 2000, que además, con todo y el tiempo que ha pasado desde el retiro, lo mantiene como máximo ganador de etapa en Vuelta al Táchira con 13 fracciones,  con cinco campeonatos de la montaña , cuatro subcampeonatos y una corona en 1995 de ese que hace llamar su “amado giro andino”.

El palmarés es demasiado grande Carlos ¿Cómo se hace para mantenerse tantos años en tan  alto nivel?

— La disciplina lo hace todo, si uno como atleta es profesional en todo sentido, llega hasta donde su cabeza sueñe. Por suerte conseguí muchos triunfos que hoy recuerdo con cariño.

 ¿Cómo empezó en esto del ciclismo?

—Desde muy joven practicaba el bicicrós pero me gustaba mucho cuando las grandes carreras llegaban a El Vigía. Hacia lo que fuera por meterme y ver llegar la caravana. Desde ahí, mi padre al ver mi interés y me regala una bicicleta semicarreras, tenía 15 años al comenzar, y más nunca me pude bajar. Me entregué a la ruta.

¿Alguna anécdota por contar de esos inicios?

— Me da hasta pena, pero corrí la Vuelta a la Juventud con 15 años con la cédula prestada. Para competir se necesitaban 16 y yo le quité la cédula a mi hermano Mauricio, y con mi ímpetu me fui a correr. Lamentablemente el ímpetu no duró mucho: en la primera etapa no sólo me caí, sino que además tumbé a casi todo el pelotón. Luego de eso me expulsaron ese mismo día.

¿Cuál fue el momento más lindo de su carrera?

—En el año 1995 fue el año más dulce de mi vida. Llegar y dar el giro al velódromo que me coronaba campeón y ver entre tanta gente a mi padre, vivo en ese momento y quien me apoyó en iniciar en esta disciplina, generó en mí una alegría indescriptible. Hoy en día hago memoria y aún siento como si estuviera pedaleando hacia la meta para abrazarlo.

¿Y el momento más triste?

—Una caída que tuve en Milán, Italia, por allá en el 1993, corriendo con el ZG Mobile,  me metí en una montonera que me llevó a tener una fisura de cráneo. En aquel momento no se usaba casco y me llevé ese gran golpe, incluso estuve cerca de retirarme.

¿Cuál es el mejor ciclista con el que corrió?

—Miguel Induráin sin duda fue el mejor de todos.  Corrí contra él en un par de oportunidades y no tenía rivales. Con el peso y estatura que tenía y ganar cinco Tour de Francia, eso es insólito.

Y, ¿el mejor venezolano?

—José Rujano, por su garra sobre su bicicleta. Corrí junto a él en el equipo del Zulia y las condiciones eran innegables. Yo, que corrí tantas Vuelta a Colombia, puedo asegurar,  que eso que él hizo de como venezolano vencerlos en su casa no lo consigue cualquiera, y pasarán muchos años para que se repita.

¿Qué siente después de varios años retirado?

—La emoción que me genera el ciclismo es muy grande por todo lo que representó, sin embargo,  ya no formar parte de las narraciones de la radio,  las tapas de los periódicos ni tener tanta cercanía de la gente, pues también me dan algo de nostalgia. Ver salir los pelotones y no formar parte de ellos me hacen sentir extraño.

¿Qué le deja el pedalismo?

—Lo que en realidad me deja es muchos pero muchos amigos, siento que tengo un millón de buenos amigos gracias al deporte y eso es algo que me llena el corazón, pero también recuerdos memorables que lo acompañarán a uno por el resto de la vida.

¿Cómo ve el ciclismo Venezolano?

—Lo veo muy muy disminuido como deporte. Ha decaído mucho su nivel por diversos factores, y lamento mucho porque antes la gente, las empresas, y todo el mundo ciclístico se volvía loco por el deporte a pedal y eso pues se está acabando, ya no es ni sombra de lo que era.

¿Cómo cambiar esto?

—Pues eso si está en la Federación de Ciclismo. Falta que edifiquen mejores estrategias, que se junten y  trabajen todos de la mano en rescate de la disciplina. En realidad hacen falta muchas cosas, no es tan fácil te digo, pero sí pudiese estar mejor.

¿En algún momento monta bicicleta por esparcimiento?

No nada, más nunca volví a subir a una bicicleta,  no se sí por trabajo o porqué será pero desde el día que me retiré lo hice de manera definitiva, y aunque a veces me dan ganas de rodar, nunca lo hago.

¿Un mensaje final para la fanaticada?

Nada, que gracias, que gracias por seguirme siempre como deportista e invitarlos a que sigan siendo fanáticos de este hermoso deporte, de verdad que ninguna disciplina como nuestro amado ciclismo

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