Yonder Godoy, nuestro único ciclista profesional



FREDDY GONZÁLEZ – @FRE_GONZALEZ

Sin lugar a dudas es lamentable lo que vive actualmente nuestro ciclismo venezolano. Y es que, para los que amamos fervientemente la disciplina, es triste observar como el pedalismo venezolano cifra sus esperanzas de gloria dentro del calendario profesional europeo en un solo hombre, Yonder Godoy.

Algunos creerán que hoy vengo a hablar de Yonder, quien sí es verdad que tiene todos los meritos para estar en Europa, sobre todo porque es un muchacho con disciplina y las convicciones bien claras, campeón nacional de ruta en 2015, miembro del mejor ciclismo del mundo desde el año 2013 cuando se lo llevó el Androni y actualmente corredor del equipo italiano pro-continental Willier-Triestina, sin embargo, no es este corredor el que aquí me trae, es la gran decepción que siento por no ver más representantes de nuestro país en latitudes internacionales.

Lamentándolo mucho,  hace algún tiempo hemos perdido la savia que hacia brotar grandes campeones. Por lo menos desde la época de Yonatthan Monsalve, Jackson Rodríguez, Tomás Gil y un poco más atrás José Rujano, hemos tenido que ver como nuestra legión de criollos en el mejor ciclismo del mundo se esfumó.

Y quizá diste mucho nuestro nivel del de países como Colombia, en donde nace un pedalista casi que debajo de cada piedra, pero sí considero que pudiésemos tener más que a Godoy en territorio de grandes competencias. ¿Y que hace falta?, en realidad muchas cosas, pero hoy expongo una reflexión que hace algunos días me comentó un amigo que bastante sabe de la materia y es  “cultura deportiva”, según este amigo y con quien comparto opinión, no es otra cosa que proyectar el conocimiento en todos los ámbitos de la disciplina. Que la fanaticada viva y sienta ciclismo con responsabilidad, que los pedalistas trabajen y crezcan como profesionales, que la Federación Venezolana de la disciplina se convierta en el verdadero gestor de talentos y posibilidades de crecimiento, que los medios se avoquen a difundir este hermoso deporte en todos sus estratos  y no sólo se limiten a acompañar una Vuelta al Táchira, que las asociaciones y los entrenadores de los pueblos cuenten con las herramientas no sólo económicas sino intelectuales para hacer surgir a los muchachos, y que obviamente el estado también apueste por el amado “deporte de las bielas”.

Claro está que estamos bien lejos de que la realidad nos sonría y  todas estas cosas juntas sucedan,  no sólo porque es difícil sino porque en realidad a quienes les compete no desean ni sienten la necesidad de hacerlo, por eso mientras tanto,  seguiremos admirando por televisión a los Nairo Quintana, Rigoberto Urán, Alberto Contador y Christopher Froome, quienes se erigen de estructuras ciclísticas desarrolladas y no de la improvisación; y al mismo tiempo, por supuesto,   también continuaremos alentando a nuestro coterráneo Yonder Godoy, miembro de una legión  compuesta  únicamente por él,

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