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Clásico Mundial dejó buena impresión

ASTOLFO VILLARROEL – EL NACIONAL

Incluso antes de que Estados Unidos y Puerto Rico saliesen al terreno para protagonizar la final del Clásico Mundial de Béisbol, Rob Manfred se expresó confiado en que ese torneo ­pese a sus vicisitudes­ ha tenido un éxito resonante. Y luego de que hablase del “punto de inflexión” dado con la edición de 2017, el comisionado de las Grandes Ligas anticipa un futuro brillante para el Clásico.

“Hemos tenidos concurrencias que no solo han roto récords, sino que también dieron rienda suelta a una pasión que uno se queda pensando cuándo fue la última vez que tuvimos algo tan bueno”, dijo Manfred antes del inicio del partido en el Dodger Stadium. “Realmente asombroso. Y lo mejor de todo, los juegos han sido increíbles, emocionantes. Nuestros jugadores, en su mejor nivel, combinado con una pequeña dosis de nacionalismo. Esto ha sido algo tremendo”.

No es para menos. Con nuevos récords de asistencia en los estadios y de rating televisivo para MLB Network, la cuarta edición del evento ya se considera como la más exitosa. El total de espectadores del evento superó el millón de fanáticos, mientras que solamente la acción de playoffs de Grandes Ligas ha atraído una mayor audiencia que el Clásico en la historia de MLB Network.

Lo que se espera en cuatro años.
Un Clásico Mundial de Beisbol en 2021 luce muy probable, un año después del regreso de este deporte a los Juegos Olímpicos para Tokio 2020. “Ya estamos buscando la próxima oportunidad para realizar este evento”, afirmó Tony Clark, secretario ejecutivo del Sindicato de Peloteros. “Lo que hemos visto hasta ahora, remontando a 2006, a 2009 y hasta a 2013, sugiere que el impulso que nos hemos ganado aquí es de gran beneficio.

Y pensamos que (el hecho) de que el beisbol esté en los Juegos Olímpicos de 2020 es otro paso hacia el crecimiento y el desarrollo de nuestro juego a escala global”.

God Bless America.
El imperio del beisbol. El país que inventó la disciplina. No podía ser otro. Si los ciudadanos estadounidenses no sentían ningún atractivo y cariño hacia el torneo, ahora hay una razón de peso para cambiar de opinión. Marcus Stroman, el lanzador abridor de los gringos en la final contra Puerto Rico, fue cambiándoles el chip pitcheo a pitcheo, inning tras inning.

Con una alineación repleta de estrellas y un bullpen que lucía más que sólido, la tropa de Leyland sacó a relucir la casta y se llevó la corona. Luego de aquel primer juego en el cual Colombia lo puso en aprietos, el equipo del Tío Sam aplicó la sobremarcha y llegó a la meta sin tener que mirar hacia atrás. Puerto Rico, su rival en la final y que llegó invicta a la instancia decisiva, falló nuevamente, como en 2013, en el último suspiro. Hace cuatro años fue República Dominicama el que le quitó el manjar de la boca.

Jim Leyland se despidió como a cualquier trabajador le gustaría: por la puerta grande.

Al caer el out 27 en el juego que coronó a Estados Unidos como monarca del Clásico Mundial de Beisbol, el experimentado dirigente se dio por satisfecho.

Tanto así, que anunció que el compromiso contra Puerto Rico era el último en el que pasaba nueve innings en una cueva maquinando cómo vencer al rival. En su currículo, en el que ya están escritos una Serie Mundial (1997), dos Manager del Año de la Liga Nacional (1990 y 1992) y un premio como mejor dirigente en la Liga Americana (2006), hay que agregarle ahora un campeonato mundial. El oriundo de Perrysburg, Ohio, condujo al equipo de las barras y las estrellas a su primer título del Clásico. “Estoy estresado”, expresó.

En San Juan vuelve la alegría.
Aunque Estados Unidos trata de fomentar el interés, hay otras naciones que sí le están sacando provecho al Clásico Mundial, como Puerto Rico por ejemplo. Luego de años en el que el otrora popular deporte decayera en la isla, el manager Edwin Rodríguez considera que se han producido “grandes cambios” en el béisbol de Puerto Rico en los últimos ocho años. Lo atribuye al éxito de Puerto Rico en el Clásico de 2013, en el que perdieron la final ante la Re pública Dominicana. “Hay más niños jugando pelota”, dijo Rodríguez. “(En los previos) 10 y 15 años, esos buenos atletas se dedicaban a otros deportes, ya sea el béisbol, el voleibol”.

El queso holandés sabe mejor.
Una de las grandes sorpresas del torneo fue el combinado dirigido por Hensley Meulens. Holanda perdió solamente dos juegos en el Clásico Mundial, y lo curioso es que las caídas llegaron con la regla de los corredores en segunda y primera sin outs a partir de la undécima entrada.

Así, el equipo naranja saló derrotado en las semifinales contra Puerto Rico.

Colombia, eliminado en la primera fase del torneo, mostró garra. Nadie apostó que ganarían, pero tampoco que pelearían como lo hicieron. Israel, eliminado en la segunda ronda, dejó una grata impresión, al igual que Italia, que cayó en el juego de desempate ante Venezuela.

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