El padre que corre maratones empujando a su hijo en silla de ruedas



BBC MUNDO / FOTO: JOSÉ MANUEL ROÁS

José Manuel Roás asegura que tiene “un motivo extra para querer morirse”.

Y el motivo es escuchar la voz de su hijo Pablo, de 18 años, que tiene parálisis cerebral y no se comunica con palabras.

“Probablemente yo moriré antes que él por ley de vida y yo me imagino recibiéndolo”, aseguró a BBC Mundo Roás, quien es profesor de secundaria en un instituto público en Sevilla.

“Me lo imagino viniendo hacia mí y no sólo diciéndome papá sino diciendo, papá, te perdono, porque como padre, a veces no das la talla. Pensar en ese momento me emociona”.

Roás y su esposa Maite han recorrido con Pablo un camino de crecimientos y también alegrías, aseguró el docente español.

 

FUENTE: JOSÉ MANUEL ROÁS

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José Manuel Roás con su hijo Pablo corriendo una maratón

“En un mundo en que una cosa es lo que pensamos y otra lo que decimos, Pablo es de una sencillez exquisita y una sinceridad insuperable y de una humanidad que no podemos alcanzar”, señaló Roás.

Y esa alegría es evidente en las imágenes de las muchas maratones que Roás ha corrido junto a su hijo Pablo, a quien empuja en silla de ruedas.

Padre e hijo se preparan para correr en los próximos meses una media maratón y una maratón en Sevilla y otra media maratón en Cambridge, Inglaterra.

En cuanto empecé a correr empujando la silla y él notó sensación de velocidad comenzó a reírse y a chillar. Desde ese momento, comenzamos a salir a correr juntos

José Manuel Roás: En la maratón de Nueva York, en noviembre, Pablo no sólo “se reía y chocaba las manos a media ciudad, también estaba derecho lo que le supone un esfuerzo extra”.

“Es manifestación inequívoca de que estaba a gusto”.

FUENTE: JOSÉ MANUEL ROÁS

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Pablo junto a su mamá y una hermana en Nueva York.
Pablo junto a su mamá y una hermana en Nueva York.

“Siempre regala una sonrisa”

La idea de correr con Pablo nació durante un día de vacaciones en Huelva.

FUENTE: JOSÉ MANUEL ROÁS

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José Manuel Roás y su esposa Maite tienen cinco hijos, Mario, Laura, Miriam, Pablo y Ana.

Roás iba a salir a correr pero ese día ni su esposa Maite ni sus otros cuatro hijos podían quedarse con Pablo. Los hermanos de Pablo son Mario, de 25 años, Laura, de 24, Miriam, de 22, y Ana, de 13.

“Entonces pensé, por qué no me lo llevo”, explicó Roás.

“En cuanto empecé a correr empujando la silla y él notó sensación de velocidad comenzó a reírse y a chillar. Desde ese momento, comenzamos a salir a correr juntos”.

“Cuando corremos siempre regala una sonrisa. Si fuera por Pablo, estaríamos horas y horas corriendo”.

“A veces no das la talla”

Roás habla de perdón “porque tantas veces en las relaciones personales familiares no damos la talla”.

“Por mucho que la gente me quiera ver como quiera (la prensa habla de un papá héroe), la realidad es que tantos días no das la talla y eres impaciente”.

“Eso nos pasa con todas las personas de la familia, lo que pasa es que cuando metes la pata con otro hijo o con tu mujer siempre puedes pedir perdón”.

“Aunque Pablo te mira y con esa mirada es verdad que sientes todo su cariño y todo su amor”.

“Las piezas van encajando”

Pablo tiene parálisis cerebral por falta de oxígeno durante el parto.

Roás reconoce que cuando su hijo nació para la familia “fue un shock, siempre piensas, es algo que va a ocurrir a los demás, y el mundo un poco se te viene encima”.

El profesor incluso cuenta una anécdota para explicar lo poco preparado que estaba para el camino que le tocaría vivir.

“La vida es alucinante”, señala. “Cómo las piezas van encajando poco a poco como una red maravillosa, siempre digo que la historia no es casual”.

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FUENTE: JOSÉ MANUEL ROÁS

José Manuel Roás con su hijo Pablo corriendo una maratón.

Un día de vacaciones Roás iba a salir a correr. No tenía con quien dejar a Pablo así que lo llevó con él y acabó descubriendo la alegría que experimentaba su hijo con la experiencia.

Cuando Roás terminó magisterio en 1987 no había plazas en su rama, por lo que comenzó a preparar la oposición para educación especial, estudiando 14 horas diarias.

“El primer tema lo preparé en un mes, que fue autismo, y el segundo era parálisis cerebral. Iba con el tema bastante avanzado y en la mañana desayunando me vi con los libros en la mano y me asusté y dije, Dios mío,¿yo educación especial? ¿Tú me estas preparando para tener un niño así? “.

“Me pegué un susto de tal calibre que esa misma mañana dejé de preparar la oposición para educación especial y empecé a preparar por otra rama”, relató Roas a BBC Mundo.

“Yo soy éste, y sin embargo este cobarde que simplemente por un pensamiento casi mágico fue capaz de abandonar un proyecto como una oposición hoy está contento por tener un hijo así”.

Ancla a la realidad

“Pablo es ahora mismo para nosotros un motivo de alegría”, afirmó el profesor español. “Es una bendición porque él es el que une la familia, el que te ayuda a ver lo que es un problema y lo que no lo es”.

“Pablo tiene una serie de falta de capacidades, eso es obvio, pero por encima de todas las cosas es una persona y en muchas cosas nos supera”.

FUENTE: JOSÉ MANUEL ROÁS

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José Manuel Roás con su hijo Pablo corriendo una maratón

“Pablo te mira y con esa mirada es verdad que sientes todo su cariño y todo su amor”.

“Yo lo puedo superar en el intelecto, en caminar, pero hay otras muchas cosas que son muy importantes en el desarrollo como persona en que él realmente a mi y a tanta gente nos supera”.

En un mundo complicado donde “una cosa es lo que pensamos y otra lo que decimos, Pablo es de una sencillez exquisita y una sinceridad insuperable y de una humanidad que no podemos alcanzar”.

“Por ejemplo, hoy no he tenido un segundo, he ido a comprar, a resolver papeles … y sin embargo él me devolverá una sonrisa. Eso yo no lo tengo y él te enseña todas esas cosas”.

Pablo te ayuda a valorar el presente que es lo que tenemos, a no vivir en la fantasía. Pablo es un ancla que nos ancla a la realidad

José Manuel Roás: “Pablo te ayuda además a valorar el presente que es lo que tenemos, a no vivir a tres palmos del suelo en la fantasía, planeando para el futuro, sino a vivir en la realidad. Pablo es un ancla que nos ancla a la realidad “.

“Llevar esta historia con alegría”

Para José Manuel Roás, lo que ocure en su familia “es un milagro”.

Pablo es por encima de todas las cosas la posibilidad que Dios nos ha dado de encontrarnos con él y ver que realmente nos quiere y nos cuida

José Manuel Roás: “Nosotros lo vivimos como un verdadero milagro. Para mí es difícil de explicar. En Pablo lo que vemos es como Dios mismo nos ayuda porque yo nunca me hubiera imaginado llevando un Pablo hacia adelante”, señaló el docente español.

“Si nosotros estamos con una sonrisa y llevando esta historia con mucha alegría hacia adelante, esto es algo que nos es dado”.

“Porque yo era un cobarde y seguiré siéndolo, pero sin embargo estamos en esta historia, y vemos cómo Dios nos ayuda y nos ayuda a afrontar con esperanza el futuro”.

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