El lugar ideal de César Farías



José Ramón García [email protected]

Sin duda alguna, César Farías tiene un buen agente. El director técnico venezolano fue presentado el martes como nuevo estratega del Cerro Porteño de Paraguay, que dirigirá durante el 2016.

El ex seleccionador de la Vinotinto iniciará su tercera experiencia en el extranjero, luego de ser despedido de los Xolos de Tijuana de México y no haber podido alcanzar la segunda ronda de la Liga India al frente del NorthEast United.

En Paraguay, donde Cerro Porteño es el máximo ganador con 31 títulos, Farías podrá sacar a relucir su carta de presentación y sin dudar –en plena presentación– reconoció lo que traía: “Se pueden ganar algunos partidos con buen pie, pero otros con mucho orden táctico en defensa”.

Con la premisa de “defender bien para luego atacar”, Farías estuvo cerca de llevar a Venezuela a un Mundial y de no haber sido por una desafortunada ronda de penales, a la final de la Copa América 2011.

El entrenador cumanés, que se lleva como asistente a su hermano Daniel, llega a un país en el identifica con la idiosincrasia de su fútbol: defender con orden y contragolpear con contundencia. Lo reiteró cuando expresó que “tenemos que saber que el futbolista paraguayo tiene una esencia, tenemos que adaptarnos a eso”.

Porque Paraguay no es México, que es una liga mucho más vertical, ni la desconocida India, que era un buen lugar para sumarle unos cuantos ceros a la cuenta.

Farías podrá poner en práctica el estilo de juego que le gusta y así proyectar su carrera a un nivel mucho mayor. Pero para eso tiene que superar un reto importante. Cerro Porteño jugará la Copa Libertadores de 2016 y seguramente la aspiración de la directiva será, por lo menos, emular el subcampeonato logrado por Olimpia y Nacional, en 2013 y 2014, respectivamente.

El ex DT de la Vinotinto dejo claro que sabe que ese es el objetivo. “Esta institución está a la altura de tener aspiraciones serias de ganar la Copa Libertadores. Es un sueño que le ha sido esquivo”, destacó.

Ya fracasó una vez cuando lo llevaron a Tijuana a ganar la Liga de Campeones de la Concacaf y cayó en semifinales contra Cruz Azul. Ahora, en un club que juega como a él le gusta, tiene la oportunidad de redimirse.

Por ahora solo queda esperar, pero el saldo de la experiencia que logre sumar en Cerro Porteño será un punto de inflexión en la carrera del director técnico de 42 años de edad.

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