El misterio detrás de la debacle vinotinto



@jrgarciac

Es inobjetable. Hay gato encerrado en medio de la serie de resultados que tienen a la selección venezolana de fútbol en la última posición de las eliminatorias de la Copa de Mundo 2018, luego de jugarse las primeras cuatro jornadas.

En el vestuario de la Vinotinto pasó algo que no se sabe y probablemente quede en secreto. Qué pasó con el equipo que le ganó a Colombia en Copa América, que tuvo encerrado a Perú hasta la expulsión de Amorebieta y que casi le empata a Brasil para sellar su pase a cuartos de final.

Los dirigidos por Sanvicente lucen distintos. La selección que ha puesto la cómica en el Premundial –y disculpen la severidad de esta afirmación–, luce sin alma, sin rumbo y, de seguir así, sin el mínimo chance de luchar por una clasificación al Mundial.

Algo de eso reconoció Oswaldo Vizcarrondo tras el revés con Ecuador. “Sí hemos perdido la competencia y la mística (…) No somos ese grupo que siempre fuimos y creo que debemos volver a las raíces”.

El entrenador también admitió su responsabilidad en el peor inicio de la selección desde el Premundial 1994, pero a su vez le achaca a los jugadores cometer errores que han sido clave.

El problema es que no los cambia y sigue insistiendo con los mismos una y otra vez. Algo que no hizo su predecesor César Farías, que cuando se vio en la cuerda floja, realizó hasta seis cambios de un juego a otro buscando un efecto revulsivo.

Se siente que no hay sintonía entre lo que propone el técnico Sanvicente y lo que jugadores ejecutan. No se sabe cuándo ocurrió el cortocircuito, pero el retiro apurado de Arango en medio de un partido intrascendente es uno de los signos, por más que se quiera negar.

Los periodistas que estuvieron Puerto Ordaz durante el encuentro del martes reportaron que varios jugadores abordaron el autobús de regreso al hotel sin la indumentaria de la selección. Ahí está otra señal.

Lo que se debe descartar es la teoría popular de “los jugadores le están haciendo la cama a ‘Chita”. Nadie viaja más de 20 horas desde Tailandia, China o pierde la oportunidad de asentarse en nuevo club en el que cobra en libras esterlinas para venir a dejarse ganar y provocar la salida de un seleccionador nacional.

Las penurias de la selección no acabarán con la salida de Sanvicente, sino con la reconciliación del vestuario y el casamiento con una idea futbolística que sea agradable y aplicable para todos.

En la ruta a Rusia 2018 no todo está perdido. Una racha de cuatro victorias seguidas, como la conseguida bajo el mando de Richard Páez en 2001, o una segunda vuelta como la que se firmó con Farías en el Premundial 2010 (15 puntos de un total de 27 posibles) te mete en la pelea, pero antes hay cosas que deben resolverse puertas adentro; sea con Sanvicente o con otro DT, pero lo de un reemplazo extranjero es un tema que queda para otro día.

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