Del Potro: “Nadal se mereció ganar de nuevo”
11 Julio, 2018
Lo sucedido en plena celebración croata
11 Julio, 2018

La fe condujo a Croacia hasta la final

FOTO: EFE

El final del segundo tiempo y la prórroga volvieron a traducirse en alegría para los croatas, que nunca acusaron cansancio ni bajaron los brazos pese a haber encajado un gol en el arranque del compromiso

LUIS PICO | @picoluis01

Nunca dejaron de creer. Todo lo contrario: mientras más oscuros les pintaron los panoramas, más sacaron a relucir el brillo producto de la combinación entre una idea clara de juego, calidad técnica y amor propio, orgullo por la camiseta, la bandera y el país.

Croacia no llegó a Rusia 2018 como candidato pero no solo superó todas sus expectativas, sino que está a 90 minutos de quedar campeón de un Mundial por primera vez en su historia.

Entrada en el pantano de los minutos finales y por debajo en el marcador, en un tramo en el que por momentos solo parecía contar con la lucidez de Luka Modric para hallar alguna reacción, los croatas tiraron de pundonor y equilibraron el nervio con la calma para tocar el balón, arrinconar a Inglaterra y conseguir el gol que la terminó de impulsar sin vacilaciones a una remontada que quedará entre los capítulos épicos de la Copa del Mundo.

El primer zarpazo llegó con un centro envenenado de Sime Vrsalijko desde la derecha, que Iván Perisic empujó sin cometer plancha cuando restaban poco más de 20 minutos para que terminara la segunda parte.

Hasta entonces solo habían sufrido los embates de Inglaterra, que había comenzado de ensueño con un golazo de tiro libre de Trippier, quien al estilo de David Beckham o Steven Gerrard, la dejó en el ángulo superando a la barrera. Pero lo que arrancó como un diluvio se transformó en un chubasco, con unos ingleses que fueron de más a menos por desperdiciar las chances de Sterling y Kane, que nunca ampliaron la ventaja.

Y como a Croacia no se la puede dejar con vida (ya lo demostró al venir de atrás en octavos frente a Dinamarca y en cuartos contra Rusia) no solo resistió, sino que del empate en adelante se volcó a la causa, tomó los hilos del compromiso y no se rindió jamás.

El propio Perišić la pegó del poste antes de la prórroga, en lo que se hubiera traducido como descanso para un equipo que disputó su tercer tiempo extra de manera consecutiva.

Ni siquiera eso importó. El cansancio y la fatiga, lejos de afectarlos, asomó con contagiársele a los ingleses, que apretaron los dientes cada vez que Modric distribuyó juego, así como en un par de paradas en las cuales Pickford tuvo que lucirse frente a Mandzukic, amén de los intentos de Perisic, inconforme pese a que ya había convertido.

Los croatas, eso sí, pasaron su susto con un cabezazo de Stones que batió a Subasic pero que Vrsalijko alcanzó a sacar de cabeza sobre la línea.

Y negados a jugársela nuevamente en otra tanda de penaltis, Mandzukic por fin terminó de inclinar la balanza a su favor luego de un desorden defensivo de los ingleses, inseguros y nerviosos, que vieron cómo se les esfumó su oportunidad de volver a jugar una final de Copa del Mundo por primera vez desde 1966.

A contraparte, si bien Croacia encontró el camino luego de transitar por caminos solo aptos para quienes soportan la adrenalina, para completar la hazaña y alzar la copa dorada que todos quieren poseer, tendrá que sortear un territorio que les es inexplorado: una final de un Mundial.

No sienten miedo. Modrić, Perišić, Rakitić, Subašić, Vrsalijko y otros cuatro millones de croatas, todos cargados de fe, van lanzados por la aventura.

Miércoles 11 – 07 – 2018

Comentarios

comentarios