El fútbol no fue justo con el Caracas FC



Raúl Zambrano – @RaulZambrano7 | FOTO: Prensa CFC

Nuevamente un equipo venezolano es perjudicado por malas decisiones arbitrales mientras disputa torneos internacionales, esto aunado a la poca efectividad de los elencos criollos para sacar eliminatorias adelante. Esta vez fue el turno del Caracas FC.

El Olímpico, que tuvo una asistencia regular a pesar de la situación país, recibió el partido de vuelta de la primera ronda de la Conmebol Sudamericana. Un gran trapo se desplegó en la tribuna norte con la frase, “seguid el ejemplo que Caracas dio”. El ejemplo inicial del equipo colorado fue tener la pelota y atacar por banda izquierda.

Otros dos episodios emotivos se vivieron cuando los equipos saltaron al césped, los once jugadores elegidos por Sanvicente posaron con la bandera nacional al revés en señal de protesta por la actualidad complicada que vive Venezuela con tantas represiones y asesinatos en manifestaciones. Luego se inició un significativo minuto de silencio –convertido luego en aplausos- por los caídos en las que protestas.

Los jugadores con la bandera al revés – @SoloVenex

El partido

Con todo ese marco arrancó la definición de la llave que venía 1 – 1 del primer partido en el Defensores del Chaco. Los primeros 15 minutos fueron de poco accionar, de manera tibia Cerro fue el primero en llegar al arco rival, pero fueron Edder Farías y Giácomo Di Giorgi -con dos jugadas muy claras- los que más peligro llevaron al arco defendido por Antony Silva.

Fredys Arrieta se erigió como el mejor del primer tiempo, tuvo movilidad en todo el frente de ataque, y cuando le correspondió bajar a pivotear lo hizo mejor. Caracas llegó tres veces de forma peligrosa y no pudieron concretar, algo que hacía presagiar el adagio popular, “el que no hace, le hacen”.

Los avileños iniciaron el complemento con la misma intensidad con la que finalizaron la primera parte. Arrieta definió en el área chica y su remate fue taponado por un defensa, luego Evelio Hernández cobró de manera efectiva el tiro de esquina y Rubert Quijada la mandó a guardar, para la explosión y júbilo de los seguidores caraqueños.

Caracas era superior, merecía el gol y lo consiguió. Luego fue Cerro el que se vio fuera de la Copa y tuvo que adelantar líneas, el técnico Gustavo Matosas metió a Julio Villalba en sustitución de Pablo Velásquez y terminó siendo la figura clave de la serie.

Pero antes del desenlace, al poco después de la fracción 60’, el juez principal se inventó un penal de Di Giorgi sin éste ni siquiera tocar al atacante. Otra vez se repetía la historia de las malas actuaciones arbitrales contra clubes venezolanos. Poco le importó esto a un Nelson Haedo Valdéz que le rompió el arco a Herrera para poner el empate vía penal.

Sanvicente se la jugó, le dio ingreso a Christian Flores por Robert Hernández y a Reiner Castro por Evelio Hernández para buscar velocidad en ataque, necesitaban salir de contra ya que la visita había adelantado líneas. Por momentos el Caracas parecía tener el partido controlado con el 1-1 que en el peor de los casos lo iba a llevar a definir la serie desde el punto penal.

Perjudicados las bengalas  y fuegos de artificios

El anunciador interno, Pascual Artíles, hizo algunos llamados a la afición para que no explotaran fuegos artificiales dentro del estadio. Los sonidos estruendos atentan contra la concentración del atleta y las bengalas contra la seguridad física de los fanáticos. Cuando el reloj avisaba que entrarían los últimos 10 minutos reglamentarios, varios seguidores prendieron bengalas a pesar de las advertencias y el desenlace sería devastador.

El árbitro cumplió con lo que había avisado, paró el compromiso por algunos minutos mientras que apagaban los fuegos artificiales. Dicen que “en guerra avisada no muere soldado” pero esta si murió, en el momento de la reanudación, los de Cerro fueron vivos, enviaron un centro desde la izquierda y Villalba ¿lo recuerdan? La mandó a guardar de cabeza para matar las esperanzas del rojo a siete del final.

La lógica dictó que los jugadores del Caracas se vieron afectados en el primer gol por un penal invisible –sólo visto por el árbitro- y la falta de concentración de la defensa que bien pudo ser culpa de parón por la bengalas encendidas. Ya en el 90’ los aficionados terminaron por desafiar al arbitraje al sacar todo su arsenal de bengalas para que el juego lo retrasaran muchos minutos más, esto a pesar de que los jugadores avileños les pedían que apagaran todo.

Ahora los de Sanvicente deberán concentrarse en lo que resta de Apertura para optar por un puesto en el octogonal final.

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