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La desigual suerte de tres venezolanas en el fútbol femenino de Colombia

Foto tomada de Fútbol Ellas

Jeomar Guarecuco, Iceis Briceño y Leury Basanta apuestan todo por seguir en el competitivo torneo profesional del país cafetero

OVACIÓN DEPORTES 

Son más de 40 las venezolanas que participaron en la segunda edición de la liga femenina de fútbol profesional de Colombia. La mayoría fueron protagonistas en sus equipos, desde la portería hasta el ataque. Oriana Altuve, en Independiente Santa Fe, y Karla Torres, en el Atlético Huila, son figuras del torneo por sus goles en ambos equipos, que  están en semifinales y buscan reeditar la final de 2017: color vinotinto para regalar.

El éxodo de estas chicas evidencia que hay una fructífera cantera femenina en Venezuela, que quieren contrastar su fútbol en campeonatos más exigentes y la necesitan de sentirse que son profesionales del balón.

Pero hay suertes dispares.

Jeomar Guarecuco 

Nació en Socopó, en Barinas, en el piedemonte andino, hace casi 24 años. “Empecé a jugar a los 10, con chamos (muchachos)”, dice. De ahí  a la selección de su estado y después a la del país. En 2010 estuvo en el Sudamericano Sub17 que se realizó en Brasil y en el que la Vinotinto clasificó para el Mundial del año siguiente en Trinidad y Tobago. “Jugué contra Nueva Zelanda, contra Japón, España..”, recuerda.

Iceis Briceño 

Es la más joven de este grupo, solo 18 años, de Maracay, lateral derecho y volante 5, como casi todas aprendió en la calle, donde alguién la vió y fue a un equipo y luego a otro hasta llegar a Estudiantes de Guárico. A Iceis Briceño le ha sucedido todo muy rápido: su primera salida al extranjero para jugar en una institución de renombre como Junior de Barranquilla y también tener una lesión de cuidado. “Fue en un partido contra Unión Magdalena, aquí en el Metropolitano, un golpecito y se me rompió el ligamento”, relata.

Leury Basanta

Es del sur del país, del muy grande estado Bolívar. La adolescencia la pasó en Santa Elena de Uairén, en la frontera con Brasil. Ahí aprendió a jugar de verdad. “Formamos un equipo de puras brasileñas, solo dos venezolanas, y salimos campeonas”, revive. A los 25 años presume de un curriculo abultado: cuatro años en el Caracas, tres subcampeonatos con Anzoátegui, un título con Estudiantes de Guárico, cuatro participaciones también en la Libertadores femenina. “Conocí a Cristiane y a Marta”, cita orgullosa.

Con información de Fútbol Ellas

Miércoles 16 – 05 – 2018

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