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La increíble historia de superación de Lewis Hamilton

Sutton Images

Con tres trabajos y mucho esfuerzo, el padre de Hamilton logró formar un hombre de bien que a la larga sería cuatro veces campeón de Fórmula Uno

RONALD ORTEGA (@RonaldOrtega_F1)

Eran tiempos dificiles en Stevenage (Hertfordshire, Inglaterra), pues la familia Hamilton se encontraba limitada de recursos. Anthony Hamilton debía observar cómo su hijo Lewis tenía que empujar la silla de ruedas de su hermano menor con parálisis cerebral, Nicolas.

Sin embargo, el padre de Hamilton no permitió que la precaria situación económica que rodeaba su hogar lo derrumbara, todo lo contrario: se colocó su ropa, tomó sus llaves y rápidamente salió a luchar contra la adversidad.

Los hijos son el tesoro más preciado para los padres, y para Anthony no sería la excepción. Trabajó 12 horas diarias para poder sustentar las cuatro paredes de aquella humilde casa que fungía como reposo de todas las penas de Nicolas y Lewis. Este último resistiría día a día abusos psicológicos a causa de su color de piel, factor que para él jamás significó un obstáculo.

Poco a poco se armó de valor, y a base de trabajo y esfuerzo se ganó el respeto de su entorno, debido a que aquel jovencito de piel oscura mostraba un talento impresionante detrás del volante. Su padre le compró un kart, más adelante ese vehículo resultaría ser ‘la oficina de Lewis’.

En 1995 Anthony inscribiría a su pequeño en el Campeonato Británico de Karting. Vaya manera de comenzar en el mundo de las pistas, ganando. Con un traje prestado, un ruborizado y orgulloso padre acudiría a la gala de los Premios Autosport para recibir el primer trofeo de su retoño (de muchos que vendrían más adelante). Con su ajustada vestimenta, pues no era de él, Anthony miró a Ron Dennis guiñando al instante su ojo en frente del magnate de McLaren.

Lewis observó la picardía de su padre y no dudó en acercarse al mandamás de los de Woking: “Algún día correré con McLaren y ganaré”, comentó el pequeño piloto con toda seguridad. Dennis, quien enfrentó cara a cara la valentía de aquel niño, le entregó una tarjeta con su nombre y número telefónico y respondió: “Llámame dentro de nueve años”.

Lewis siempre recuerda con sabiduría una frase que le dijo su padre: “Hijo, ten mucho cuidado con lo que dices, pues tus palabras pueden volverse en contra de tu persona”. Y vaya que para Ron Dennis sucedió así, puesto que tres años más tarde fue él quien llamó a Lewis para reclutar su talento en la Escuela de Jóvenes Promesas.

A partir de allí el nombre de Lewis Hamilton comenzaría a hacerse sentir dentro del deporte a motor. En 2007, el MP4-22 sería el monoplaza en el cual Lewis debutaría en Fórmula Uno. Un año más tarde sería campeón del mundo, y nueve años después el apellido Hamilton infundiría respeto dentro de la Máxima Categoría, pues Lewis figuraría como tetracampeón del mundo.

Ya con 32 años, Hamilton reconoce que sin el apoyo de su padre no sería ‘nadie’ hoy día. También destaca la ayuda incondicional de su hermano, ambos forjaron un gueTodas las entradasrrero que salió de las adversidades a base de constancia, trabajo y dedicación, pero sobre todo, unión familiar.

Anthony continúa observando a sus dos hijos de igual manera que lo hacía en Stevenage, con amor y mucho orgullo, dando gracias a Dios que sus dos preciados tesoros pudieron salir adelante,pero sobre todo, da gracias porque son hombres de bien.

Viernes 01 – 12 – 2017

 

 

 

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