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Juegos Olímpicos
Enseñanzas que debe aprovechar Venezuela de Río 2016 para superarse en Tokio 2020
Más allá de las tres medallas que se consiguieron, la preparación de los atletas, así como la infraestructura del país, debe mejorarse para que en el futuro se puedan obtener nuevos logros en materia olímpica
Publicado el 23 de enero de 2017, por @sujetoazul

LUIS PICO | FOTO: EFE

Tres medallas y 12 diplomas olímpicos fue el balance con el que Venezuela culminó su participación en Río 2016, superando las expectativas tanto de pesimistas y optimistas de una delegación que, representada por 86 atletas, pasó a la historia del deporte criollo.

Y si algo debe quedar en el aprendizaje para los atletas, y sus entrenadores, es la sumar experiencia. No hay mejor ejemplo que los ganadores de preseas venezolanos: Yulimar Rojas (20 años), Yoel Finol (19) y Stefany Hernández (25), quienes venían acumulando éxitos en sus respectivas carreras, por lo que haber saboreado las mieles del triunfo no fue algo nuevo para ellos.

Rojas ya había finalizado en el primer lugar en el Campeonato Sudamericano Juvenil de Atletismo 2011 que se celebraron en Medellín, Colombia, así como en los Juegos Suramericanos 2014 (Chile) y Campeonato Mundial de Atletismo de Portland (Estados Unidos) 2016.

Finol, por su parte, consiguió medalla de bronce en los Juegos Panamericanos Toronto 2015; mientras que Hernández, la más experimentada de este trío, acudió a los Juegos de Londres 2012, en los que se quedó en semifinales y no obtuvo medalla, pero ahora en Río mejoró aquel precedente, con un bronce que le supo a poco: “Seguiré trabajando para que llegue el oro”, dijo a la cadena ESPN apenas concluyó la final de ciclismo femenino.

Puede apreciarse entonces que estas conquistas no llegaron por mera casualidad, sino por el evidente esfuerzo que puso cada uno de los atletas en sus presentaciones, producto de planificación y preparación.

No basta con tres medallas

Si bien la actuación de Venezuela en Río 2016 pudiera incluso considerarse como la mejor de su historia en unos Juegos Olímpicos, para que estos éxitos puedan replicarse e incluso superarse en Tokio 2020, deberán mejorarse las instalaciones deportivas del país, así como la inversión que se hace en cada uno de los atletas.

Llama la atención que entre los atletas venezolanos que acudieron a Río, el abanderado Rubén Limardo (esgrima), quien ganó medalla de oro en Londres 2012, llevó a cabo su preparación en Polonia, país en el que además reside; Yulimar Rojas, ganadora de una presea de plata, hizo lo propio en España; al igual que Stefany Hernández, quien reside en Suiza.

No obstante, no todos corrieron la misma suerte, como ocurrió con Rosa Rodríguez, quien participó en lanzamiento de martillo: “Me gustaría hacer un ciclo completo en Europa, además, también me gustaría tener un apoyo mayor ya que solo estoy un corto periodo, pero me encantaría estar el ciclo de cuatro años para mi preparación en Europa”, se quejó ante la prensa luego de finalizar su estancia en Río.

En cuanto a los deportistas, muchos de ellos de origen humilde, no sería la primera vez que el gobierno les diera un beneficio luego de que estos pasaran prácticamente del anonimato a la palestra pública, como ya ocurrió con futbolistas de la Vinotinto femenina sub 17 y 20 de fútbol, a las que les donaron viviendas  tras obtener un cupo a la Copa del Mundo de sus respectivas categorías.

Ahora esto se replicó nuevamente, pues el presidente de la república, Nicolás Maduro, anunció que dará techo a los participantes de Río 2016.

El gobierno venezolano, eso sí, prometió este lunes presentar a finales de agosto lo que denominó “Plan Tokio 2020”, para el que aseguraron “ya destinaron todos los recursos”, y con el que esperan preparar 1500 atletas de alto rendimiento, así como iniciar captación de nuevos talentos alrededor de todo el territorio nacional.

Un buen ejemplo cómo la ayuda gubernamental puede ser un pilar fundamental en el desarrollo olímpico de sus deportistas puede apreciarse en Colombia, que en los últimos años descentralizó el deporte en su país y aumentó su presupuesto destinado a tal fin, específicamente en el año 2002, cuando en el gobierno del ex presidente Álvaro Uribe Vélez dispuso de

Se estima que nada más en el último ciclo olímpico el gobierno colombiano invirtió 13 millones de dólares únicamente en la preparación y premiación de sus atletas, que junto a un plan del Comité Olímpico Colombiano, que junto a otras instituciones rastrean deportistas en su país para luego ayudarles a desarrollarse en áreas específicas, así como brindarles apoyo psicológico y médico, los capacitan para la alta competencia, reseñó el diario El Comercio de Ecuador, que realizó una investigación acerca de cuánto dinero destinan algunos países de Sudamérica en este tipo de eventos.

Brasil, entretanto, lidera la región en este frente, con un monto superior a los 800 millones, en los que atletas considerados candidatos a hacerse con una presea pueden recibir hasta 5000 dólares mensuales.

Venezuela, por su parte, fue la segunda nación que más gastó tras los brasileños, con un monto aproximado a 150 millones de dólares, según números del ministro del deporte, Mervin Maldonado, en un reportaje de El Estímulo, dejando en evidencia que el despilfarro no siempre es sinónimo de victorias o éxito.

Más allá del deporte

Pero existen otros tópicos en los que los deportistas venezolanos deben aprender de cara a Tokio 2020, así como otras futuras citas deportivas: los triunfos y las alegrías que logran, independientemente de la disciplina que practican, pertenecen a todos los venezolanos, que más allá del deporte propiamente dicho, se unen para celebrar, dejando de lado sus diferencias, pues Venezuela y su pueblo son uno solo, más allá de que el país se encuentre actualmente polarizado.

En la historia de Río quedará, por ejemplo, la imagen del periodista César “Nanu” Díaz, instigando a la atleta Yulimar Rojas a “agradecerle al presidente Nicolás Maduro” por “ayudarla a conseguir su medalla de plata”.

Asimismo la esgrimista Alejandra Benítez generó debate en redes sociales luego de haber vestido un uniforme en el que se podía apreciar la mirada del fallecido presidente Hugo Chávez, y ante las críticas que recibió, publicó un vídeo en su cuenta de Twitter comentando: “Para que les duela más. Sigan ladrando porque si siguen ladrando es porque estamos cabalgando”, respondió.

Si bien los deportistas gozan de libertad de expresión y opinión, en los Juegos Olímpicos representan a todo un país que los apoya y celebra sus victorias, y para muestra de ello, la ceremonia de apertura de Río 2016 estuvo plagada de mensajes de unión y tolerancia, en lo que denominaron el “espíritu olímpico”.

 

 

 

 

 

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