[OPINIÓN] No te lo mereces Leo Messi, te volvieron a fallar por tercera vez seguida



Raúl Zambrano – @RaulZambrano7 / FOTO: TWITTER

Una vez más Chile tuvo las suficientes agallas para acabar con la recontra favorita Argentina en una final, apeló a la garra y a un orden táctico magnífico impuesto por el recién llegado Juan Antonio Pizzi, un técnico que demostró que “La Roja” no depende de ningún entrenador.

La final estuvo emocionante de principio a fin, muy cambiante, pero allí influyó las desacertadas decisiones que tomó el árbitro brasileño del partido. Expulsó por una doble amarilla inexistente a Marcelo Díaz en la primera parte. Sabiendo que había cometido un grave error condicionando una final que pudo ser distinta, expulsó a Marcos Rojo empezando la segunda parte en una acción muy rigurosa que pudo resolver con una amarilla.

Chile supo aguantar el chaparrón de la expulsión de Marcelo Díaz y esperó una segunda parte donde fue dueño, amo y señor de la pelota. Obligaron a Messi a jugar en la raya de la mitad de la cancha, el ‘10’ tomaba la pelota, corría 10 metros y hasta allí llegaba. Pero nos adelantamos mucho en las acciones, Higuaín lo volvió a hace por tercera final corrida; falló un mano a mano para ganar el trofeo.

Ante ese fallo, la selección austral apeló a un orden táctico inigualable hasta los 90’ minutos. “Tata” Martino no arriesgó y sacó al “Pipita” Higuaín por su recambio natural: Sergio Agüero. Quizá el partido pedía un cambio por Biglia que pasó sin pena ni gloria, y que además terminó fallando el penal clave.

Una prórroga de arrebatos

Ambos equipos se la jugaron en el tiempo suplementario, la entrada de Lamela por Argentina, y Puch por Chile, le dieron piernas frescas para las contras a ambas oncenas (que jugaban con 10 y mucho más espacios). El drama de los penales se avizoraba en un horizonte de un solo color; el rojo.

Antes de la definición desde los 12 pasos, Claudio Bravo dejó claro porqué fue el arquero de la Copa, a pesar de tener unos primeros partidos flojos. Le tapó un balón casi imposible al ‘Kun’ en lo que fue la parada del torneo por lejos.

Y sí, llegaría el punto fatídico de los penales. Arturo Vidal y Lionel Messi cobraron los primeros de sus equipos, Romero se agrandó contra ‘Arturito’, y la presión le pegó a un Messi que terminó botándola con poco espacio recorrido.

No lo mereces Messi

Sin duda que la imagen más triste de la noche trágica argentina fue ver la cara quebrantada de Messi, el astro mundial corrió y le puso el corazón para ganar esta final. Él como siempre intentó dar la cara por sus compañeros, pero nuevamente los mismos le fallaron. Es verdad que falló el penal, pero esa tanda pudo haber evitado si Higuaín o Agüero hubiesen concretado las clara que tuvieron.

Le viene un duro reto a Lionel, poder recuperar la sonrisa ante tantas críticas que se le recaerán encima. El ex futbolista Diego Armando Maradona lo había dicho antes a Pelé, “es buena persona (Messi), pero le falta mucha personalidad”. Ya cumplió 29 años, ¿tendrá otra oportunidad?

El ‘10’ llegó sin alma, sin aire en los pulmones a la tanda de tanto que corrió, el fútbol lo volvió a castigar por tercera final seguida (sin meter la definición contra Brasil en Venezuela 2007). Los más ingratos le achacarán las responsabilidades a él solo, pero no podemos jugar la carrera de un futbolista con su selección por las fallas garrafales de Higuaín.

Era la oportunidad única de Argentina y de Messi, el fútbol les dio un chance de tener una copa que no entraba en las cuentas anteriormente porque fue una edición especial, pero como te da, también te quita. Así es el fútbol… Muy impredecible.

Una imagen que vale más que mil palabras - Agencias

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