A las Águilas le faltó orden en la rotación



Raúl Zambrano Cabello – @RaulZambrano7 | FOTO: Agencias

Desde que se cambió el formato de la Serie del Caribe ninguna representación venezolana ha podido llevarse el trofeo de clubes de este certamen. Una vez más el sistema “atentó” contra la delegación venezolana.

Las Águilas del Zulia terminaron la ronda preliminar con récord de 3 – 1 para finalizar en la primera posición. En las semifinales se enfrentaron al cuarto clasificado (Puerto Rico), y no pudieron avanzar a la final al caer 6 – 9 frente a Caguas.

Caribes de Anzoátegui inició una seguidilla- entre equipos venezolanos- de brillar en la primera ronda y luego caer en la ronda del KO.

Los dirigidos por Omar López terminaron invictos en la eliminatoria de la serie que se jugó en San Juan, Puerto Rico. Ganaron cuatro juegos en igual número de juegos, pero los Vegueros de Pinar del Río (Cuba) los doblegaron con marcador 8 – 4. A la postre, los antillanos se levaron el trofeo luego de llegar a la semifinal con un solo triunfo a semis.

Caribes de Anzoátegui en la Serie del Caribe 2015 – Agencias

En el 2016 fueron los Tigres de Aragua los caídos en suelo dominicano. La tropa de Eduardo Pérez ganó tres de cuatro partidos en la fase inicial. Incluso derrotaron a 13 – 3 a los Cangrejeros de Santurce en semifinales, pero cayeron 5 – 4 frente a los Venados de Mazatlán con aquel recordado bambinazo letal de Jorge “Chato” Vásquez en la novena entrada frente a Renée Cortéz.

Tigres de Aragua en la Serie del Caribe 2016 – Agencias

¿Porqué perdieron las Águilas?

Es muy fácil hacer leña del árbol cuando está caído. La representación venezolana en Culiacán 2017 fue más que digna y plausible. Los muchachos de Lipso Nava cayeron con gallardía y se marcharon de tierras “aztecas”con la frente en alto al dejar récord de tres triunfos y dos reveces.

Ahora bien, hay que analizar cual pudo ser la falla de los rapaces en la disputa por su tercer título caribeño y el único lunar del equipo pudo ser la conformación de la rotación.

No en los nombres llevados porque era lo mejor que había sobre la mesa, pero sí falló Lipso Nava en el orden para utilizar a sus serpentineros. Eso sí, en declaraciones a la prensa reconoció que todavía se considera novato en sus tareas y sigue aprendiendo.

El abridor escogido por el mánager rapaz para el quinto juego, que significaba la semifinal, fue Mitch Lively. La decisión tiene mucho sentido en principio porque el derecho californiano ganó dos juegos en la final, incluyendo el que le dio la corona al equipo. En esa oportunidad lanzó 7.0 entradas, recibió dos hits, una carrera limpia y ponchó a cinco.

Pero la nota negativa de todo esto es que esa sobria actuación fue el día 25 de enero, es decir tuvo 11 días sin lanzar.

El resultado fue tajante: se vio a un Lively descontrolado, sin comando en sus envíos, regado de la zona de strike y franco cuando intentó sacar de paso a los oponentes. Sólo retiró dos outs, permitió cuatro inatrapables, cuatro carreras limpias, dio dos boletos y se fue sin abanicados.

Águilas – Prensa Tigres del Licey

De resto, todo el equipo se vio bastante compacto en todas sus facetas. Fueron oportunos con gente en base, sobre todo René Reyes,m Freddy Galvis y José Castillo, se jugó buena defensa y el bullpen respondió dentro de lo que cabe. Los primeros cuatro abridores se mostraron imponentes.

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