[Opinión] Homenaje a la hinchada roja, barra que marcó un estilo propio en el ‘FutVe’



Raúl Zambrano – @RaulZambrano7 / FOTO: ARCHIVO

La historia del Caracas FC no es cualquier cosa en Venezuela, sus buenas participaciones en torneos internacionales sumados a los 11 títulos de primera división que posee en sus vitrinas, reafirman la teoría que muchos dicen; es el más grande del país.

Pero más allá de lo deportivo, que siempre será tema importante, está la fanaticada que adornada las gradas mientras los “Rojos del Ávila” disputan sus partidos ya sean de local o visitante.

El Caracas FC empezó su andar por el fútbol nacional en el año 1985 y en octubre del 1989 fue fundada la Barra del Caracas FC por alrededor de 30 personas lideradas por dos personajes icónicos: Andrés Mendizábal y Julia Chang. Ambos son parte de la rica historia de una banda de caraqueños que hoy tiene por nombre “Los Demonios Rojos”.

A través de los años fue creciendo con buenos números la cantidad de integrantes de la misma. Caracas la capital del país, no tenía un equipo arraigado que llevara gente al estadio. En un principio llenaban el Brigido Iriarte de El Paraíso, pero poco a poco se les quedaba pequeño. Allí vivieron épocas doradas con generaciones que empezaron a cambiar el rumbo del futbol venezolano.

Luego se hizo la mudanza a un remozado -para aquel entonces- estadio Olímpico de la UCV. Con mucho más aforo disponible, la barra fue creciendo hasta convertirse en una de las más significativas del país y del continente. Entre siete mil y diez mil espectadores tenía como mínimo el Olímpico domingo tras domingo durante la mejor época del Caracas FC, la era de Noel “Chita” Sanvicente.

Durante ese período se conquistaron cinco títulos y el sexto, en la 2009 – 2010, lo concretó Ceferino Bencomo con el recordado 1-4 en Pueblo.

La sequía no detuvo el “carnaval”

¿Cómo definir el verdadero amor de un hincha por su club? Es una pregunta ambigua, pero en seguida te lleva a una frase contundente: “con mi club en las buenas, en las malas y en las peores”. Desde la consecución de la estrella 11, el Caracas volvió a ganar un solo título más que fue la Copa Venezuela en el 2013 frente al Deportivo Táchira.

La fiel hinchada del “rojo” ha tenido que soportar las penurias de la derrota en cantidades de ocasiones luego de estar acostumbrados a ganar casi todos los años y, a pesar de la notable baja en las asistencias, el Caracas “tiene hinchada pa’ toda la vida”.

Aquel partido contra Fluminense

Soy seguidor del fútbol nacional desde que tengo uso de razón, en un país marcado culturalmente por el béisbol, el ‘deporte rey’ siempre ha tenido un lugar en mi corazón. Los juegos del Caracas FC los veía por TV desde mi natal Río Caribe, como todos los juegos de la liga nacional que trasmitían. Pero llegó el día donde me tocó vivir en carne propia toda la pasión que sienten los hinchas del equipo capitalino desde las gradas.

Fue una noche frenética, la entrada para las gradas costaba 70 Bs. era el 13 de febrero del 2013, y los ‘Demonios Rojos’ le daban la bienvenida a su club a una nueva participación en la Copa Bridgestone Libertadores. Al entrar al estadio sentí impresión de ver tantas personas, era mi primer juego y nada más y nada menos que contra Flamengo de Brasil en la copa más emocionante de clubes del continente. Es difícil olvidar aquel momento a pesar del resultado adverso (0-1, gol de Fred). Cuando pisé las gradas dije: “‘guaooo’, esto es fútbol venezolano,”. Siempre veía mosaicos y recibimientos impactantes de los equipos europeos y en la liga argentina, pero la barra roja me demostró que en Venezuela se pueden hacer cosas maravillosas con buena organización.

En seguida que los futbolistas entraron a los camerinos a cambiarse para el inicio del juego, empezó el ‘carnaval’. Parecía que se celebraba el año nuevo en el estadio, los fuegos artificiales le ponían color a la noche y el olor a pólvora te hacía sentir que estabas en un espectáculo digno de primer nivel mundial.

“Los mismos locos”

Hay una canción de la barra en cual mencionan una frase muy particular. Son “los mismos locos, que siempre a ti te venimos a ver”. Ya aquellas noches donde el estadio de la Universidad Central se rebosaba para recibir a su club quedó atrás por diversos motivos.

Ir a un juego en el 2016 implica luchar contra el bolsillo y lo que es peor, con tu vida. Resulta que apoyar al club de tus amores se convirtió en los “Juegos del Hambre caraqueño” para llegar y salir del estadio después de las 8 o 9 pm. La inseguridad es un punto que ha influido para que las familias se alejen del estadio, al menos cuando los juegos son de noche.

Mis respetos para esas tres mil almas que sin importar la hora, lugar, fecha, día, estado del tiempo, clima u otro motivo; está fiel alentando a su equipo. Y no conforme con eso, se atreven a desafiar otras cosas teniendo viajes sin descanso a otros estados con tal de ver jugar a los suyos. Es allí donde podemos tener idea de lo que significa sentir amor por un club y sus colores.

Esta realidad no escapa de otras plazas del ‘FutVe’, hasta falta de transporte en otros estados atenta contra este bonito espectáculo. Es necesaria la unión de todos los sectores involucrados para que los estadios de fútbol en Venezuela vuelvan a llenarse.

Conciencia, mente fría y ganas de aportar cosas positiva traerán de vuelta las noches mágicas a los estadios. Comenzando por no juzgar al que no sabe de fútbol y culturizando un poco más al ignorante se ganarían más adeptos. Yo también extraño ver como todo un estadio brincaba de alegría al ver que su equipo doblegaba al rival.

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