Un acto del más puro amor



FREDDY GONZÁLEZ – @Fre_gonzalez 

 Hace algunas semanas vengo hablando de las dificultades que atraviesa social, política y económicamente nuestro país y los golpes colaterales que por ende termina sufriendo el deporte a pedal venezolano. Hoy, cuando continúa toda esta revolución ciudadana en muchas de las calles de la nación, conseguir un ciclista, es casi como encontrar una aguja en un pajar.

Considero que hay tres condiciones limitantes en la actualidad para los deportistas de las bielas que se hacen imperativas desglosar para ir entendiendo someramente todo lo que está sucediendo.

1. Alto costo de las herramientas de trabajo: En primer lugar, hablar de ciclismo en Venezuela se volvió prácticamente hablar de un deporte para millonarios, y lamentándolo mucho, conseguir millonarios en este país es tan o más difícil que el símil que cuento de la aguja y el pajar, pues los altísimos costos de las herramientas para entrenar la disciplina, se han hecho más que incomprables.

Nada más por poner algunos ejemplos, y entendiendo que todos estos accesorios provienen del extranjero y se pagan a dólar al que yo llamo “independiente”, que hoy por hoy supera los 6000 bolívares cada uno de los billetes verdes, puedo comentarles, para los que no manejan muchos los precios, que solamente un par de zapatillas económicas ronda los 250mil bolívares, un casco económico supera los 60mil, un caucho los 120mil, un uniforme sobrepasa los 80mil y para mal de males, la base de todo que es la bicicleta, puede costar, por económica y buscando bajo las piedras, 700mil bolívares una de mountanbike y un millón la de ruta, y si, esas son las “baraticas”, porque las más costosas pueden oscilar entre los 15 y 20 millones de bolívares.

Y ojo, sé que de más está decirlo pero prefiero recordarlo, casi todos los accesorios implementados en este deporte, deben someterse, debido a su uso, a una constante renovación.

2. A hacer magia con la alimentación: Otro de los factores que siempre veo con dificultad en esto de la práctica del ciclismo es el condicionante, alimentación. Si bien es cierto que todos los seres humanos necesitamos comer, también es igual de razonable que la nutrición para un pedalista bien sea recreativo, infantil, juvenil, élite o máster, es la base de su sustento diario y para la época en la que vivimos muchos de los sustentos básico alimenticios se han hecho sumamente costoso y por demás está reiterar que escasos.

Para un deportista que pasa horas sobre la bici, se hace imperativo comer, antes, durante y después del entrenamiento, y vaya que eso si está difícil, pues para el venezolano común, hasta las tres papas se ha vuelto difícil consumir. Una dieta basada en arroz, pasta, ensaladas, proteínas magras y azucares es la adecuada para cualquier calapedista, y la verdad es que productos de este tipo, tanto comerciales e incluso más caseros como el agua panela, limonada, cambur y bocadillo (guayaba), ciertamente también representan un gasto grande para el bolsillo. Y bueno, ni hablemos de suplementos energéticos y complejos vitamínicos, ahí sí que se alarga esta parte del cuento.

3. La inseguridad no para de azotar: Para los que vivimos en este país ya conocemos de sobra lo que es la inseguridad del mismo. Basta con salir a la calle con el teléfono en la oreja para que no sólo te quiten el teléfono sino posiblemente también la oreja, y pues en el caso de los ciclistas su deporte es en la calle, en la ruta, y el hecho de salir con la indumentaria adecuada sobre una bici, los hace más que atractivos al ojo del malandro común, ese que además le gusta ahora salir a robar y no le importa matar a su víctima en el proceso.

Refresco esta última condicionante por la sencilla razón de que ahora además vivimos en un país socialmente enfrentado, en donde se cierran calles y avenidas a diario, se montan barricadas, se levantan alcantarillas, se tienden alambres, clavos, vidrios y cualquier tipo de objeto contundente en la vía, todo por la simple razón de que son las calles de nuestro país, el escenario de batalla armada entre resistentes a la postura política y miembros de la fuerza armada, que viven el día a día como una película de la más pura guerra de ficción, sólo que sin ficción, razones todas que ponen a meditar, entre salir a rodar o quedarse en casa, a cualquier practicante del deporte sobre dos ruedas.

Es difícil señores, es muy complejo lo que atraviesa nuestra querida nación con su hermosa bandera teñida en amarillo, azul y rojo, motivo por la cual, además de esta pequeña reflexión, hoy, mañana y mientras dure todo este espantoso caos generalizado, brindo mis más sinceros aplausos de admiración a todos los ciclistas; mis respeto para todos ustedes, sinceramente, sólo puedo recordarles que son unos genuinos héroes y heroínas, que se mantienen en esto por el más puro y absoluto amor que les genera el deporte a pedal.

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