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Ranieri, el artífice de un milagro que llegó a su fin

DANIEL DIOGO – @DiogoFC17 | FOTO: EFE

El vínculo entre Claudio Ranieri y el Leicester City, que tantos frutos y alegrías dio a un equipo que hizo historia al ganar su primera Premier League, llegó a su fin. El técnico italiano fue cesado de su cargo luego de perder 2 a 1 el partido de ida de los octavos de final de la Champions ante el Sevilla.

Este largo camino comenzó con un único objetivo: Ranieri llegó a un equipo que la temporada anterior se salvó de descender a la segunda división inglesa, y ahora volvería a intentar salvarse de terminar entre los últimos puestos de la tabla.

Era una simple tarea para un técnico experimentado como el italiano, pero no se lo quiso tomar a la ligera. Y apenas comenzó la campaña, el equipo no desentonó: rápidamente se montó en puestos de competiciones europeas.

Con jugadores que pocos o nadie conocía, el Leicester se mantuvo invicto hasta la jornada seis cuando cayó ante Arsenal. Luego continuaría su buen andar llegando a acumular cuatro victorias en fila, en una senda de la que los sacó Manchester City, que tampoco pudo vencerlos pero que sí les sacó un empate, que aún así los montó en la cima de la tabla.

Mucho más que un técnico

Ranieri quería cohesionar al equipo. Además quería solucionar el problema de que nunca dejaban el arco en cero. Y comenzó a trabajar la parte psicológica y grupal: antes de un partido ante el Cristal Palace, les prometió a sus dirigidos llevarlos a comer pizza si no encajaban goles. Efectivamente lo hicieron, ganaron 1-0.

Lo prometido es deuda. Llevó a sus jugadores a una pizzería, pero les tenía una sorpresa. “Tienen que trabajar para lograr cualquier cosa. Así que trabajen también para su pizza. Haremos nuestra propia pizza”, les dijo. Los llevó a la cocina y con la masa, las salsa y el queso a disposición, prepararon sus pizzas.

A partir de ese momento dejaron el arco en cero más seguido. Incluso llegaron a enlazar cinco victorias al hilo con la valla invicta.

Ni el más optimista fanático soñaría con siquiera acercarse a los puestos europeos. Sin embargo, Ranieri los tenía en lo más alto. El hincha se enamoraba y la relación comenzaría a afianzarse.

Pues sí, aquel pequeño equipo comenzaba a llamar la atención de todos. Muchos incluso apostaban que en algún momento caería. La verdad es que siempre se mantuvo a la altura que requería esta hazaña.

Todo el mundo del fútbol se comenzaba a preguntar: “¿Quién es ese tal Leicester City?”

Con los pies sobre la tierra

A pesar de nunca estar en peligro de descender, para Ranieri el objetivo siempre fue el mismo: salvar la categoría. El técnico se lo tomaba en serio. Solo estuvo tranquilo cuando la oportunidad de ser campeones estaba más cerca que la sombra de la segunda división. Eso sí, siempre con humildad y respeto hacia sus rivales.

En su plantilla contaba con jugadores que hace unos años nunca habrían soñaron siquiera con jugar en la Premier. Vardy trabajaba en una fábrica de férulas; Kanté estaba en la tercera división francesa; y Mahrez militaba en la cuarta.

El entrenador italiano vio un potencial en ellos y los puso a trabajar. Sí, a trabajar porque siempre dijo: “Nosotros no soñamos. Simplemente trabajamos duro”.

La espera valió la pena

Llegó la recta final de la temporada y no bajaban del primer puesto. Luego de empatar con el Manchester United tenían que ligar que el Tottenham y Chelsea también lo hicieran, y así fue.

Leicester City se coronó campeón de la Premier League con dos jornadas de antelación. 132 años después lo lograron, inscribiendo su nombre junto al de Claudio Ranieri no solo en la historia del club, sino en la del fútbol mundial.

El técnico italiano nunca había ganado un torneo de primera división, ni siquiera en su época como jugador. Con todo y eso nunca se desesperó ni perdió la templanza en ningún momento.

Hoy todo el mundo habla de esta hazaña. Es imposible hablar de Ranieri sin mencionarla. Superó las expectativas y creo una familia dentro del equipo, en lo que muchos han tildado como un auténtico milagro, por ser la Premier una liga plagada de altos presupuestos y estrellas mundiales, que por una ocasión no hallaron manera de frenar a unos zorros humildes y modestos, que pasaron prácticamente del anonimato al estrellado. Y que este jueves vieron cómo esta relación llegó a su fin, pero quedará en la mente de todos, inmortalizada.

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