Regreso de Juan Arango es un arma de doble filo para el fútbol venezolano

LUIS PICO | @picoluis01

El regreso de Juan Arango al fútbol venezolano tras haberse hecho oficial su fichaje por Zulia FC marca un hecho sin precedentes que invita a que directivos, entrenadores y aficionados se ilusionen con una temporada que en 2017 promete ser alentadora.

Arango encarna al que muchos consideran el mejor futbolista en la historia del balompié criollo. Su trayectoria y logros tanto dentro como fuera de la cancha, además de asistencias y goles que quedaron como recuerdos inolvidables en la memoria tanto de sus seguidores particulares como los de la Vinotinto pueden dar fe de ello.

Monumental de Maturín

Y es que su sola presencia puede servir de aliciente para que muchos venezolanos que se dedican a seguir equipos y ligas extranjeras cada fin de semana, pero que no hacen lo propio con el torneo local, les dé el impulso o al menos la curiosidad de acercarse –quizá por primera vez– al estadio de su respectiva localidad, aunque sea para ver a Arango en las filas del conjunto “rival”.

Pero al mismo tiempo Arango se presenta como un arma de doble filo, como un desafío para los organizadores de un fútbol venezolano que, más allá de algunos avances indudables en los últimos años –aumentaron las transmisiones televisivas, siguieron saliendo jugadores al exterior, entre otras variables– semestre tras semestre no escapa a la realidad de que a veces pareciera tratarse más de una competición amateur en lugar de profesional, producto de fallas y errores que a veces dejan al borde del bochorno a quienes intentan, de una u otra manera, “masificar” un deporte que lejos de ser un espectáculo,  muestra muy de vez en cuando múltiples heridas.

Estadios vacíos y canchas en mal estado; un calendario que en el que se modifican fechas de partidos por diversos motivos; equipos que sufren robos y hasta secuestros a la hora de viajar de una ciudad a otra para disputar sus compromisos, además de un fantasma ineludible de violencia entre barras bravas, cuerpos policiales y militares encargados de velar por el orden público, terminan creando un coctel explosivo que no solo atenta contra la actividad deportiva en sí misma por ende su crecimiento.

Ojalá que cuando termine la campaña que recién apenas está por comenzar, el trayecto de Arango y quienes se sumen para seguir su trayectoria junto al Zulia, puedan grabar en su retina recuerdos alegres y no nuevos episodios como los anteriormente mencionados, que lamentablemente no han parado de repetirse siguen actuando como tumores a los cuales no se les ha hallado cura.

 


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(Todos los hechos denunciados en este artículo ocurrieron durante la temporada 2016)

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