Uruguay y su plan estratégico para revalidar el título



@JuliGiacobbe LA PIZARRA DEL DT

No son muchas las selecciones que tienen un paladar bien marcado. La Furia, la Albiceleste, la Naranja Mecánica o la Verdeamarelha, son algunos ejemplos de equipos que, con su juego, con su impronta, con sus momentos y sus representantes, supieron afianzar estilos diversos pero bien ejecutados. Uruguay no es ajeno, es la realidad. Tal vez producto de su territorio de limitada extensión, tal vez por figuras que encontraron en el paladar guerrero su chance de sobresalir o simplemente por entrenadores que quisieron utilizar esa “garra uruguaya” para protegerse ante posibles embates de las potencias.

Introducción aparte, el seleccionado de fútbol uruguayo trae consigo una historia particular, una manera de ver el juego que, con la decisión -tan necesaria- de apoyar un proyecto a lo largo de los años, encontró en el Maestro Tabárez su máximo gestor. Las figuras disponibles son muchas: podemos navegar y encontrar a un Cavani ofensivamente punzante o una muralla como lo es Godín, el líder positivo de este equipo. Sin embargo, faltará la estrella: Luis Suárez, parte de una histórica delantera del Barcelona, tendrá que sufrir las consecuencias de su mordisco a la italiana en el Mundial.

Podemos aclarar que más allá de haber ganado 7 de sus últimos 10 partidos, varios los hizo sufriendo, con falta de eficacia e inteligencia –característica clave e histórica de la banda oriental- y, por sobre todas las cosas, frente a rivales de poca trascendencia. Porque salvo los encuentros en los que se impuso durante la Copa del Mundo de 2014 (Italia e Inglaterra, con autoridad), el resto tuvo dos características: en su mayoría no disponían de recursos suficientes para imponerse (Marruecos, Omán, Arabia Saudita, Corea del Sur y Japón) o bien, merecieron más por ganas y juego creado (Chile y Costa Rica).

Entonces, ¿en qué panorama encontramos a la celeste? En el de la incertidumbre. Analicemos paso a paso qué características favorecen o perjudican a este equipo en lo táctico, lo mental y lo futbolístico.

Hace apenas meses se jugó el encuentro de Uruguay contra Chile. Y aunque ganó el primero, la propuesta de ataque y protagonismo no fue de la banda oriental, más allá de estas dos líneas de 4 seguidas de un referente tanto en contención – distribución como en ataque.

4-1-4-1, con un volante de contención apoyado por los mediocampistas laterales que, en su subida y su retroceso, aportan opción de pase para llegar a la línea final con mayor facilidad.

Para facilitar la llegada al área contraria, Uruguay ofrece, en sus mejores performance, opciones de pase constantes. Esto requiere movimientos que, de no darse, no sólo no otorgan esa posibilidad en la distribución sino que perjudican a sus compañeros que, ante la falta de pase, deben elegir arriesgarse y adelantarse o, simplemente, reventar hacia adelante, algo que en el 99% de los casos culmina en pelota perdida.

Un ejemplo de cómo, distribuyendo los espacios y con clara intención ofensiva -1 a 0 abajo a la media hora de encuentro, los jugadores de la celeste ofrecen opciones de pase al distribuidor.

Confianza

Su propuesta de juego en el encuentro contra los transandinos se divide en dos. Por un lado, su intención descansa en los de arriba: vemos dos referentes de ataque bien marcados que, ante el mínimo movimiento, deben buscar -con sincronización- llevarse la marca para que su compañero reciba con un poco más de soltura y así dar con algo tan clave -como escaso- en el ambiente sudamericano como es el tiempo de acción en ofensiva.

Por el otro, la pelota parada juega un papel determinante y Nicolás Lodeiro aún más. El ex Nacional y Botafogo hoy se desempeña como jugador desequilibrante del Boca Juniors de Arruabarrena. En Brasil aprendió a llegar al gol y en Ajax internalizó cuestiones tácticas que lo favorecen en cuanto a economizar esfuerzos y tener movilidad para recibir y jugar a dos toques. Sin embargo, los tiros de esquina o las faltas –directas o indirectas- son su especialidad. Incluso, como se ve en la imagen de abajo, Oscar Tabárez lo ubica junto a su compatriota Álvaro Pereira para, en caso de recibir la pelota, disparar desde afuera del área o favorecer la segunda jugada.

Otro aspecto a destacar: hay altura. Tanto Diego Godin, como José María Giménez y Carlos Sánchez poseen virtud en el área rival, por lo que son un elemento a tener en cuenta para los contrincantes.<

En noviembre del año pasado llegó el turno de volver a enfrentar a Costa Rica, la sorpresa de la Copa del Mundo. La mitad defensiva del conjunto estuvo compuesta por Muslera; M. Pereira, J. M. Giménez, Diego Godín y A. Pereira y, un poco más adelantado, Arévalo Ríos. La intención previa era propiciar la salida por el ras del suelo, con movimientos que dependían mucho de la proyección de sus laterales y su manejo de los tiempos y las situaciones para volver y reforzar la zaga de atrás.

Los 4 del fondo arrancaron adelantados casi a la altura de la mitad del terreno de juego. Esto no sólo se atribuye a un equipo compacto sino también a uno como el de Uruguay, dispuesto a dividir el balón y hacerse de la posesión en ¾ de cancha.
Sin embargo, lo más flojo llegó en esa zona. Los laterales tuvieron errores que (en las horas vistas para redactar este análisis) se repitieron en más de una ocasión. Analicemos algo más que el partido con Costa Rica, vayamos al que lo enfrentó por ejemplo con el Seleccionado de Marruecos.
En primer lugar vemos los espacios de juego que dejó, en este caso, el marcador lateral izquierdo. Ante un rival como Marruecos no culminó en algo más que un centro defectuoso. Ante un rival de mayor envergadura esto podría terminar en un ataque letal.
Aquí sucede en el otro lateral. El marcador derecho deja un espacio que le dio bastante tiempo de acción al equipo costarricense y de esta forma determinó el 0-1 del delantero. Lo repetimos: Uruguay deberá enfrentar a delanteros de la talla de Messi, Agüero, Alexis Sánchez o Neymar. Lo que pudieron aprovechar los Saborío o Ruiz lo podrán ejecutar a la perfección los componentes del cuarteto nombrado.
Esto también es determinante en otros aspectos: 1) se genera un cansancio por demás de los volantes de mayor oficio –Carlos Sánchez a la cabeza- y 2) se llega a lo ocurrido en la imagen que vemos aquí abajo.
Por la falta de componentes en la zaga se formó un 3 vs 3. El lateral derecho no bajó, dejó el espacio libre para el centro que, al recaer en la zona, determinó el 2 – 1 a favor de Costa Rica. En la otra imagen vemos como, sobre el final, vuelve a ocurrir algo parecido con mismo resultado: 3 a 3 y a los penales.
Otra rareza –y no digo falla, ya verán porqué, está atribuida a la preparación táctica: la espera frente al pase rival. ¿Cómo es esto? Quien distribuye el balón en el contrario tiene todo el tiempo del mundo para accionar, algo realmente raro en el ambiente sudamericano y mucho más frecuente en el plano europeo.
Frente a Chile, un equipo que gracias a Bielsa y Sampaoli encontró en el pressing un amigo, se esperó por demás al atacante permitiéndole tanto el pase (imagen 1) como el espacio para el disparo de media distancia (imagen 4). Otras, como en la imagen 2 y 3, se complementan a la falla defensiva y generan situaciones de ataque al rival que, con un pase bombeado, pasa las marcas y depende únicamente de su accionar para lograr el gol.
En el ataque vemos como hay una dependencia por demás del atacante de turno. Luis Suárez no estará presente en la Copa América pero su gol en el minuto 49 del partido frente a Costa Rica demuestra una de las intenciones charrúas: la de darle la pelota al más capaz y dejarlo resolver. Y todos sabemos, los argentinos aún más, que el componente clave necesita de un entorno que lo acompañe para llegar al resultado positivo, de lo contrario todo queda en jugadas aisladas.
Otros aspectos a tener en cuenta.


El referente

 
Diego Godín representa uno de los principales alivios del equipo. Desde agosto de 2014 hasta marzo de 2015 participó de 49 encuentros en 216 días, algo así como un partido cada cuatro días. El desgaste de todas maneras comenzó a disminuir: el Atlético quedó fuera de la Champions League y eso le da un descanso extra al equipo conducido por Cholo Simeone y a los uruguayos del conjunto (Giménez es el otro).
 Aprovechar las virtudes
 
Hace un tiempo leí que Cavani paga el precio de tener una contextura física grande y marcar muchos goles. Eso lo ubica como un centro delantero que no es, ya que sus mayores rendimientos se encuentran con la disposición de espacios. Es más, podría formarse un 4-4-2 con un rombo mágico en el centro (Arevalo Ríos, Álvaro González, Cebolla Rodríguez y Nico Lodeiro) acompañados por el aporte del delantero del PSG.
 
Conclusión:
 
Uruguay es el máximo ganador del certamen con 15 títulos. De acuerdo al ímpetu de sus futbolistas, esta situación podría agrandarlo: la presión no incomoda a estos jugadores. Y todos sabemos que, con mejoras en lo táctico – organizativo, el equipo puede incomodar a cualquiera y levantarse como uno de los candidatos a ganar el título nuevamente.
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