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Remontada para derribar al "Campeón del Siglo"

LUIS PICO | FOTO: EFE

Emociones fuertes acompañadas por la épica en una noche inolvidable regalaron Peñarol y Palmeiras este miércoles, en un duelo inolvidable que terminó siendo una noche de pesadillas para los locales y de ensueño para los visitantes, que acabaron ganando por 2-3 luego de haber estado dos goles por debajo en el marcaodor.

La primera parte le perteneció a Peñarol, que salió volcado al ataque, sin que ello le impidiera imponer su orden táctico, con una defensa que a su vez era un auténtico m muro que mantenía anulados y sin la pelota a elementos como Felipe Melo, Michael Bastos y Alejandro Guerra, encargados de generar fútbol para Palmeiras y darle de comer a un desabastecido Miguel Borja, aislado a la hora de buscar pisar el área uruguaya.

Tal era el dominio de Peñarol, empujado por su gente y haciendo respetar su condición de local, que su portero, Gastón Guruciaga, parecía un espectador más dentro del terreno de juego, mientras observaba a los suyos abrir el marcador al minuto 13 por intermedio de un zurdazo de Mauricio Affonso, quien perforó el arco rival con un zurdazo directo al ángulo aprovechando un centro que le había llegado desde la banda derecha.

Pero el ímpetu del carbonero no iba a bajar pese a la ventaja. Todo lo contrario: se afincaron en su planteamiento, anularon más a Palmeiras y ampliaron ventajas al 39 con una tijereta de Junior Arias tras una jugada colectiva que iniciaron desde su propia portería.

Jogo bonito

Lo que pintaba para ser un duelo digno de recuerdo para la hinchada de Peñarol acabó siendo una tragedia que comenzó a fraguarse nada más arrancar la segunda parte, en una reacción prácticamente inmediata de Palmeiras, que descontó en la primera chance que tuvo, con un derechazo de William al ángulo al 48, cuando Peñarol todavía se acomodaba en el terreno de juego.

Y si aquello cayó como un jarro de agua fría, lo cierto es que el carbonero se quedó helado con el fútbol que comenzó a practicar Palmeiras, que ahora tenía en el “Lobito” su eje conductor en el medio sector, y que combinado con Melo, Bastos y William, ahora dominaban los hilos del encuentro, ante un Peñarol que se veía agotado por el desgaste que le supusieron unos primeros 45 minutos jugados a máximas revoluciones.

Fue así como llegó el tanto del empate, en un arrebatón del defensor central Yerry Mina, que sacó sus dotes de delantero para subir al área y aprovechar para cabecear un centro que le llegó desde banda derecha al 63, tirando por la borda el primer tiempo de Peñarol.

Sin embargo lo mejor estaba por venir para Palmeiras, con Guerra como protagonista: el venezolano, desde el último cuarto de cancha, donde actuó como todo un depredador, olfateó sangre al verse completamente desmarcado y con tiempo y espacio para pegarle desde más atrás de la media luna, en un remate potente que sirvió para que Guruciaga diera rebote y se terminara de gestar la ventaja definitiva de Palmeiras, con un William que solo tuvo que empujarla para poner cifras definitivas al compromiso.

En la cima

Con este resultado, Palmeiras se afianzó en el liderato de su grupo con 10 puntos, cuatro más que el segundo, Jorge Wilstelmann, y condenando a Peñarol a caer al último lugar, con apenas tres unidades.

 

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